Libre mercado: el comodín perfecto

No soy economista, ni poseo un cociente intelectual de 130, pero eso no me amilana. Tampoco me exime de comprender que la liberalización del mercado es la vía más coherente, racional e inteligente para alcanzar prosperidad y lograr el crecimiento económico de un país.

Podemos definir al mercado libre como un sistema en el cual los precios de los bienes y servicios se determinan gracias a los acuerdos tácitos y voluntarios entre los vendedores y los consumidores y mediante las leyes de la oferta y la demanda. Las políticas del libre mercado, además de incrementar el ingreso per cápita, generan mayor libertad económica y permiten que las empresas compitan libremente a fin de satisfacer más y mejor las necesidades de los clientes.

Un ejemplo claro de cuán importante y urgente es liberar el mercado es el caso de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), que, en años anteriores, obligaba a los usuarios a contratar los servicios de Internet proveídos exclusivamente por Copaco. Esto cambió, cuando en Marzo de 2009, la Conatel decretaba la liberación de Internet, lo cual significó un aumento en la velocidad de la señal, el abaratamiento de los costos y el acrecentamiento en el número de usuarios. Cabe mencionar que el índice de penetración de Internet, en el año 2008, era de tan sólo 4,5% en comparación a un 17,1% de este año, según las estadísticas. Esto se debe a la desmonopolización del servicio de Internet por parte de Copaco.

Actualmente, otra de las compañías estatales que hacen uso del monopolio coercitivo es la Secretaría del Transporte del Área Metropolitana de Asunción (SETAMA), la única empresa que brinda el servicio del transporte público. Un servicio que se destaca por irregularidades y una marcada ineficiencia; el 50% de los buses del citado ente público no aprueban las inspecciones vehiculares debido al pésimo estado en que se encuentran, por cuya consecuencia se han tenido varios accidentes con desenlace fatal. Y por si esto fuera poco, el pasado 2 de Marzo, el consejo de la Setama resolvió aumentar a 21 años la caducidad de las líneas de transporte, siendo que en los países vecinos, la vida útil de los colectivos es de solamente 10 años.

La única manera de lograr mayor productividad, más empleos y mejores sueldos es matando al proteccionismo y liberando el mercado para los jugadores competentes. La libre competencia logra una mayor cantidad y una mejor calidad de los bienes y servicios, a precios más bajos. Es contundente que si seguimos despreciando la libertad económica, nunca saldremos del pozo de la miseria y la indigencia extrema.

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